Expreso Imaginario: Trigémino: el potente nervio del rockpor Claudio Keblaitis
[…] Trigémino arremetió con Puramiga, un viejo tema que mantiene toda la fuerza que le conocemos al grupo aunada ahora con la solvencia y seguridad que brinda la continuidad de trabajar siempre al mango […]
La música de Trigémino es algo totalmente imprevisible, no podés saber qué es lo que vendrá en el siguiente acorde de la viola de Minissale o cuántos huesos te molerá Pusineri con sus palos o si te vas a navegar por alguna galaxia barroca con las sutilezas de Pollo Raffo o de Carlos Garófalo. Calmos pasajes juglarescos son cortados abruptamente para dar paso a una sucesión de escalas tocadas a todo trapo con gran técnica y calentura. Luego de “En los molinos de Aragón” y “Poliladron”, presentaron su novísima obra conceptual “Trampas para engañar”, una elaborada suite en la cual son desarrollados los más diversos ritmos. Sin perder cohesión, de una seria introducción jazzeada saltamos a una marchita o a un loco juego de voces. De allí pasamos por trozos acústicos y folklóricos para desembocar en una densa zapada tribal con todo lo que había a mano. Finalizamos el viaje con la frase “estoy tejiendo trampas para engañar…”, repitiéndose infinitamente hasta caer en un alucinante contrapunto vocal y devolviéndote a la tierra con un furibundo martillazo a una botella que bien podría ser el cráneo de cada uno de nosotros.