Volver a escuchar MCN me produce la misma sensación
que mirar fotos viejas. Somos los mismos pero no, y sin
embargo lo que suena trae imágenes de familiar nitidez.
Estas podrían ser algunas de esas fotos, una por
cada año de los que estuvimos haciendo música:
Foto 1: Verano del ’90. Acabo de volver de Berklee,
punto de inflexión en lo profesional y en lo personal.
Llamo a González. Surge la idea de armar un grupo
eléctrico de “inprovisación de riesgo”. ¿Cuál
podría ser el nombre?
Foto 2: Invierno del ’91. Rebasa el anfiteatro
del Paseo La Plaza. Gallego Antinori comandando el sonido.
Los veo a Willy, Rivero, Volpini y Sánchez Retta,
la formación que grabó MCN I. Un lujo,
vea. Además, ¡que combinación de
personalidades!
Foto 3: Primavera del ’92. Fin de semana salvaje.
MCN recibe a Scott Henderson. Precisión en velocidad,
como los buenos equipos de fútbol. Ya están
con nosotros Araujo, Guille y Pablo, amigos de toda la
vida.
Foto 4: Otoño del ’93. Fin de semana salvaje
II. Abrimos para el Zawinul Syndicate. Le regalo una
gorrita de Boca a Joe. Después de los shows, un
consejo: “You guys should tell the Argentinian
story to the world. It’s a good story”.
Foto 5. Invierno del ’94. Tocamos muy seguido
ese año, el de la salida de MCN II producto de
la paciencia de César Silva. Entran en acción
René, Facundo y Fernando. El grupo empieza un –sutil-
giro hacia lo latinoamericano. El intento de que la música
respire el idioma en el que hablamos.
Foto 6: Primavera del ’95. Nos entregan el diploma
Konex como “uno de los cinco mejores conjuntos
de jazz de la década 85-95” Sonamos como
nunca, pero la música que estamos buscando no
termina de cristalizarse. Difícil decisión:
punto y aparte para MCN.
Hoy, como esos parientes que insisten en mostrarnos
el video de sus vacaciones, abrimos el álbum para
compartir estas músicas con ustedes, los que eran
muy pibes cuando ocurrió y los que estaban y se
acuerdan pero –igual que a mí- les gusta
mirar fotos viejas cada tanto. Ojalá que lo disfruten.
Un abrazo.
Juan “Pollo” Raffo,
otoño de 2003
La experiencia Monos con Navajas condensó en
una sola toda la música que hubiese tocado o escrito
hasta el ’95. El grado de exigencia y profesionalismo
que había en Monos, mezclado con la amistad y
el compañerismo lograron una química única.
Creo que pudimos llegar a un lugar muy interesante musicalmente
hablando. Lugar indispensable para poder tomar otro rumbo
a posteriori.
Con semejantes compañeros de ruta agoté mi
experiencia con la fusión jazzística para
emprender luego mi camino en el folclore latinoamericano
y la música de nuestra tierra.
Desde mis 12 años admiré profundamente
la música de Raffo y sus grupos. Fue incontenible
mi alegría cuando en el ’88 me convocaron
a formar parte del concierto en el que se lo despedía
de la Argentina, y en el cual participamos los músicos
que a su regreso al país formaríamos Monos
con Navajas.
Siempre nos entendimos, nos respetamos, nos divertimos
mucho, desde ese primer día en que tocamos juntos.
Cada uno tomó su camino pero siempre vamos a seguir
siendo Monos con Navajas.
Willy González,
abril de 2003
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